Bienvenidos a Armadillos Voladores

Este es un espacio de opinión dedicado al mundo de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ). Aquí encontrarán algunos artículos, reseñas y enlaces de gran utilidad.


¡Feliz lectura!


sábado, 14 de octubre de 2017

Pippi Calzaslargas: ¿Libertad extrema?


A propósito de la reciente de lectura de Pippi Calzaslargas para mi clase de Historia de la LIJ, comparto con mis estudiantes, y también con los lectores, algunas notas que tenía guardadas sobre este emblemático libro de la literatura del siglo XX. Por supuesto todos sus comentarios son bienvenidos.

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Este libro, originalmente conocido como Pippi Längstrump en sueco, Pippi Longstocking en inglés, y traducido al español como Pippa o Pippi Calzaslargas, desde su aparición en 1945 ha suscitado todo tipo de reacciones: aplausos entusiastas y también duras críticas hacia el comportamiento de su protagonista femenina, Pippi. 

Su autora, Astrid Lindgren, tampoco se ha quedado al margen de la polémica al crear una heroína con "exceso de libertad" y que a menudo deja muy mal parados a los adultos que se enfrentan a ella. 

Pippi Calzaslargas es un libro que podría leerse como una defensa de la educación que se basa en el juego, en el libre albedrío, y en el cuestionamiento de la autoridad y del uso de la fuerza para someter a los niños a la voluntad y deseos de los adultos. Además, el comportamiento de la protagonista ironiza sobre ciertas reglas que los niños tienen que aprender desde temprana edad para su funcionamiento en la familia y en la sociedad.

Aunque no cabe duda de que libro permite distintos tipos de lecturas, en este apartado me gustaría concentrarme en el singular personaje de Pippi Calzaslargas, de su relación con la escuela y la autoridad adulta, para terminar con una reflexión abierta a los lectores sobre vigencia temática de esa obra en el siglo XXI.  

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Definiendo a Pippi


Pippi es una niña extraordinaria, que vive en una pequeña cabaña en compañía de su mono, Mr. Nelson, y de un caballo moteado que permanece en el antejardín de su casa.  La historia nos cuenta que es hija de un capitán, que ha vivido en un barco la mayor parte de su vida (lo cual explica algunos de su comportamientos y habilidades), y que ha conocido diversos lugares del mundo y sus costumbres. 

Su madre está en el cielo, y su padre se perdió en un naufragio y Pippi cree que a lo mejor está en alguna isla caníbal y lo han nombrado rey de los caníbales. De tal manera que Pippi vive sola en su cabaña a las afueras del pueblo. Pero la soledad de la niña, en lugar parecer una tragedia, es vista como una ventaja:

“No tenía padre ni madre, lo cual era una ventaja, pues así nadie la mandaba a la cama precisamente cuando más se estaba divirtiendo, ni la obligaba a tomar aceite de hígado de bacalao cuando le apetecían los caramelos de menta.” 



En pocas palabras, al verse libre de sus padres o de cualquier otra autoridad adulta, Pippi no obedece a nadie, y es completamente autosuficiente: “yo sé cuidarme solita”, nos dice. Pero uno se preguntaría cómo una niña de nueve años puede valerse por sí misma. Ahí, precisamente, radica el poder y fascinación del personaje.

Primero que todo Pippi posee una fuerza increíble. Es capaz de levantar y mover su caballo como si de una ficha de ajedrez se tratara, sin ningún esfuerzo. Además es ágil y temeraria. Se sube a los árboles y tejados con la habilidad de un acróbata.

Tampoco tiene problemas de dinero porque Pippi posee una maleta llena de monedas de oro para solventar todos sus gastos. Entonces su independencia proviene de su increíble fuerza física y su estabilidad económica. 

Pippi también es una gran fabuladora e inventa historias fantásticas sobre costumbres en pueblos lejanos, pero siempre reconoce que estas son solo historias y reprende a los niños cuando la toman demasiado en serio: “no hay que creer todo lo que te dicen”, les advierte, lo cual nos deja entrever que también es capaz de distinguir sus propias fantasías del mundo real. 


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Pippi al mando

Por otra parte, Pippi no posee una educación convencional y en consecuencia no hace las cosas como las harían los demás, sino como a ella le parecen.

Si duerme, por ejemplo, lo hace poniendo los pies en la almohada y la cabeza entre las cobijas. Si toma el té, lo hace sobre un árbol y ni siquiera se molesta en bajar la vajilla, sino que la tira. Se acuesta a la hora que le provoca y descansa en cualquier momento del día.

Estamos ante una protagonista que no sólo desatiende las reglas y rutinas, sino que además disfruta del mundo sin los límites que los adultos han creado para su funcionamiento. Y este modo único de hacer las cosas, es el regalo que les ofrece a sus amigos, Tommy y Anika, dos niños que viven una casa al lado de la cabaña de Pippi, y que llevan unas vidas más convencionales y corrientes.


Cuando Pippi entra en las vidas de estos dos niños, todo lo que hace con ellos se convierte en una experiencia divertida y salida de lo común: tomarse el té subidos en un árbol; hacer galletas en el suelo de la cocina; limpiar el piso con un par de cepillos a modo de patines; buscar cosas viejas y darles otro uso.

Pippi no solo se propone como un personaje creativo y juguetón, sino que cuestiona nuestra propia manera rutinaria de hacer las cosas. En cierta forma su comportamiento es subversivo porque muestra que las normas pueden frenar la imaginación infantil y limitar las posibilidades de desarrollo de los niños, impidiéndoles actuar con iniciativa propia.

Por otra parte, la narración pone en entredicho aquello que se permite y que no se permite hacer. En su cumpleaños, por ejemplo, Pippi no sólo recibe un regalo sino que da regalos a Tommy y Anika, interpelando a los personajes (y también al lector): “¿Quién dice que no se puede hacer?” 

Gracias a sus ocurrencias y a su personalidad irreverente, sus compañeros de juego reconocen que con ella nada es aburrido. Sin embargo, vale la pena resaltar que la subversión de Pippi es limitada. A pesar de todas las críticas que ha recibido el personaje de parte de educadores y psicólogos, ella nunca anima a sus amiguitos a que adopten su estilo de vida, o que se independicen totalmente de sus padres o que, por ejemplo, dejen de asistir a la escuela.

El personaje de Pippi más bien podría leerse como una celebración de la libertad que debería existir en la infancia, el derecho a la experimentación, a la imaginación y al juego libre, pero no llega al extremo de querer acabar con la sociedad y sus instituciones. 

De este modo, Pippi, por más irreverente que su comportamiento nos pueda parecer, está lejos de ser una anarquista dispuesta a incendiar el mundo para defender su forma de vida. Por el contrario, aunque sigue su propio derrotero, se muestra bastante responsable con sus dos amigos, y es solidaria con otras personas cuando la situación lo requiere.  Por ejemplo, al final del libro, sube a rescatar a los niños en un edificio en llamas, pero después de lograr su objetivo aprovecha la situación para hacer monerías y pasarla bien. 


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Pippi y la escuela

Mas el gran drama de Pippi es no saber comportarse en sociedad. El hecho de haber estado al margen de una educación estándar, se pone en situaciones difíciles como el asistir a un té en casa de sus amigos, donde termina saboteando la reunión con comentarios humorísticos.

Por eso cuando decide ir al colegio, por iniciativa de Tommy y Anika, es un verdadero fiasco. Ella sencillamente no encaja: trata a la profesora con familiaridad, tuteándola, sabotea las clases con sus comentarios inoportunos, y no es capaz de cumplir cabalmente con las tareas que se le piden.

Por ejemplo, si la maestra le pregunta “¿cuánto es 8 y 4?”, Pippi responde tranquilamente que si ella ya sabe de antemano la respuesta para qué tiene que preguntárselo. Y cuando la maestra dice que “7 y 5” también son “12”, Pippi se queja de la falta consistencia, ¿luego 8 y 4 no eran también doce?

Los diálogos entre la maestra y Pippi son especialmente divertidos y las ocurrencias de la protagonista nos pone a pensar si estamos ante una niñita bastante ingenua o si en verdad su propósito es  desacreditar las enseñanzas y los métodos de la escuela. 

Sea cual sea el plan de Pippi (si es que lo tiene) es que la escuela se muestra como un espacio limitado para el espíritu y carácter de los niños. ¿Será que los contenidos que allí se enseñan son realmente pertinentes y relevantes? ¿Qué hay de los métodos que emplean los profesores para promover el conocimiento? ¿Acaso sus actividades restringen las habilidades y disminuyen el entusiasmo de los niños?  Todos estos interrogantes se plantean a diario, no sólo en los terrenos de la literatura, sino también en la pedagogía; lo que el libro de Pippi hace, es empujarnos a pensar en estas cuestiones y en que la renovación de la escuela y sus didácticas sigue siendo un tema crítico hasta hoy.

Al final Pippi decide que lo mejor de la escuela son las vacaciones, y entonces se marcha en su caballo a todo galope; porque si no hay mucho que este espacio pueda ofrecerle a su personalidad libre, esta decisión resulta bastante comprensible.

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Adultos en ridículo

Pippi es experta en hacer en quedar en ridículo a los adultos de varias maneras. Bien sea con sus respuestas por completo inesperadas o con su fuerza sobrehumana. Esta última forma, me parece que es el rasgo más subversivo de Pippi porque los grandes no consiguen hacer que se someta por completo a sus órdenes y en consecuencia les quita todo poder

Sabemos (por muy deplorable que esto parezca) que uno de los métodos que se han empleado a lo largo de la historia para someter la voluntad de los niños es a través del uso de la fuerza y el castigo físico. 

El adulto con frecuencia se impone, y  al hacer uso de su ventaja física consigue dominar al niño, someterlo y disminuir su ímpetu. Es una situación de desigualdad, donde siempre hay un vencido (y éste desde luego es el niño).  Pero en Pippi Calzaslargas, el poder físico de los adultos queda totalmente anulado. 

Los adultos que quieren imponerse a la niñita no lo consiguen porque ella es incluso más fuerte físicamente que ellos, y al ser un adversario casi imposible de vencer, los métodos de los grandes quedan totalmente desacreditados.

Pero en el libro no estamos ante un espectáculo de confrontación directa. En la historia, todo ocurre de una forma tan graciosa y pacífica, que los personajes adultos ni siquiera tienen tiempo para asimilar lo que les ha pasado: a los policías que intentan llevarla a una institución para niños, Pippi los coge de los cinturones y los pone fuera de su casa, y a los vagos que intentan robarle, los hace bailar y tocar una polca hasta el cansancio. Pippi no es violenta o malvada con ellos. Su actitud es burlona, juguetona, y a todos los recompensa con algo de comida, bien sean sándwich o galletitas. 

Esta forma de subversión deja mal parados a los personajes adultos porque no consiguen doblegar a la niña, ni tampoco ofenderla ya que ella les responde con humor y hasta con cortesía. Así que el modo de proceder de Pippi conlleva a cuestionar los mecanismos de autoridad que emplean los adultos para llevar a cabo sus propios planes o a la hora de decidir qué es lo más conveniente para los niños.
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Pippi contra las cuerdas

A los niños lectores les encanta el personaje de Pippi. Una prueba de ello es que la obra sigue en imprenta en varios países y ha sido traducida a distintos idiomas. También se hicieron series de televisión y películas sobre ella. 

Su éxito no es de extrañar porque la libertad con que vive Pippi puede llegar a ser muy deseable. Pippi hace lo que le provoca cuando le provoca, no cumple reglas, ni horarios, ni es castigada, ni se le hacen prohibiciones. Un sueño para todo niño (o incluso adulto). Pero Pippi goza de una libertad que a los ojos de muchos puede resultar peligrosa. Hay quienes han visto en ella un modelo inadecuado o nocivo para los niños. 

En la página oficial de Astrid Lindgren se dice que el debate comenzó cuando un profesor de psicología dijo que el libro carecía de gusto y que Pippi se comportaba como si estuviera “mentalmente enferma"; los niños corrían el riesgo de ser inspirados por eso. Astrid Lindgren entró en el debate defendiendo el derecho de los niños a descubrir el mundo por sí mismos. Ella misma acuñó la frase que ha sido citada en numerosas ocasiones: “denle a los niños amor, más amor y aún más amor –y el sentido común vendrá por  mismo.”

Estaba claro que para Astrid Lindgren la forma de educar a los niños no era a través de la represión y el castigo, sino de otorgarles libertad y permitirles ser ellos mismos. Lindgren fue una acérrima defensora de los derechos infantiles, y sus artículos y ponencias lograron que se suprimiera el castigo físico tanto en Alemania como en Suecia.

Por otra parte, cuando se empezaron a hacer traducciones del libro alrededor del mundo, se mostró una preocupación porque éste pudiera ser dañino y peligroso, por tanto, se alteraron varias partes en aras de “proteger a los lectores”, tanto en las versiones en alemán como en francés. 

En francés, por ejemplo, se cambia el caballo por un pony, y en alemán,  cuando Pippi está jugando con Anika y Tommy con unas armas que se han encontrado en el ático de la casa de Pippi, ella ofrece un discurso en el cual dice que éstos no son juguetes aptos para niños y vuelve a ponerlas en su sitio. En el texto original, Pippi les entrega a sus amigos armas sin cargar.

Es sorprendente que en inglés no se hayan hecho modificaciones radicales al texto original, tal vez porque como señala la académica Emer O’Sullivan, Lindgren tiene influencias de la literatura inglesa y su heroína comparte similitudes con otros personajes de la literatura infantil británica, que también se muestran independientes e imaginativos.

En 1995 volvió a surgir el debate con respecto al libro. "El culto a Pippi" se consideró el causante de la falta de madurez de muchos jóvenes, y hay quienes insisten en que los libros glorifican el egoísmo y el egocentrismo, impidiendo así madurar a sus lectores.

Por último, la forma como Pippi maneja a la policía suscitó debate en China en el 2008, y hasta hoy en día continúan las discusiones acerca del personaje y su conducta poco respetuosa hacia la autoridad.


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Pippi Calzaslargas en el siglo XXI

Me gustaría señalar que el libro tiene una resonancia con la época en que fue escrito y publicado, es decir, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial y en la época de posguerra, infundiendo a las jóvenes generaciones un halo de esperanza después de un largo periodo de pesimismo, devastación e incertidumbre hacia el futuro. 

La historia de Pippi arroja una confianza en la infancia, en la fuerza de los niños para enfrentarse al mundo con sus propios recursos (imaginativos, de juego y humor), y el deseo de concederles la seguridad para descubrir y modelar su entorno por sí mismos, sin restricciones o represión.

Por otro lado, la historia de Pippi tiene como trasfondo el pensamiento antiautoritario que cobrará fuerza a lo largo del siglo XX, donde se reevalúan no sólo los sistemas políticos, sino la educación coercitiva y la relación de poder vertical entre adultos y niños. 

Muchas otras obras de la literatura infantil y juvenil también se instalan en estos terrenos de pedagogía antiautoritaria, como Konrad (1977) de Christine Nöstlinger, y tienen una deuda con Pippi Calzaslargas.

Si acaso Pippi Calzaslargas continúa siendo una lectura vigente, es un asunto que puede cuestionarse a la luz de las ideas del momento y de sus lectores. Sobre todo al observar cómo el pensamiento político autoritario está cobrando fuerza, de nuevo, en Europa y otros lugares del mundo

Pero cabría hacer una reflexión final: en una sociedad como la nuestra, los maestros y padres se enfrentan a una generación de niños y jóvenes que han crecido a sus anchas y prácticamente sin autoridad; en ese caso, ¿continuaría teniendo validez el discurso educativo antiautoritario de Pippi Calzaslargas

Sería interesante conocer sus puntos de vista al respecto. Por lo pronto, no sobra decir que estamos ante una de esas obras imprescindibles en la historia de la literatura infantil, y que, por diversas razones, su lectura no deja de ser una fuente de placer y también de controversia.

sábado, 27 de mayo de 2017

Zamir: una historia sobre el Duende en Nariño


Zamir. Así se titula mi último libro publicado por la Editorial Libros & Libros (2017). 


Zamir (2017), Eleonora Guerrero Quijano
Ilustraciones José Gregorio Parodi


El Duende 


Antes de hablar un poco sobre la historia me gustaría decir que este libro tiene sus raíces en el folkclore nariñense y, especialmente, en aquellas historias que me contaba mi papá sobre el Duende y que me impresionaron mucho cuando era niña. 

En algunas versiones el Duende suele representarse como un niño que usa un enorme sombrero de paja, y sus víctimas son los niños que andan sin vigilancia adulta.

Se aparece junto a ríos, cascadas o parajes desolados, y toca un tambor cuyo sonido se confunde con el agua al chocar contra las rocas o con otros sonidos del campo. 

También se dice que la música del Duende tiene un poder irresistible para quien la escucha, y de ahí que algunas creencias populares recomiendan taparse los oídos al escuchar su tambor para evitar ser "enduendado" o hechizado. La influencia del Duende puede llegar a ser tan poderosa que sus víctimas solo desean estar en su compañía. 

Según el folkclore popular los niños "enduendados" se comportan de manera extraña y abstraída, y algunos entran en un estado casi hipnótico. 


Una ilustración de Eduard Gorey que me evoca el personaje del Duende

Para ganarse la confianza de los niños, el Duende les hace "regalos" que se presentan como golosinas, juguetes o cualquier otro objeto que les agrade; sin embargo, dichos obsequios son un espejismo porque en realidad se trata de objetos de poco valor u objetos deleznables (animales muertos, boñiga seca, tierra).

En el caso de Zamir, la historia se nutre de algunos elementos de estos relatos folkclóricos pero no pretende ser fiel a todo lo que se ha dicho sobre el Duende. Además, hay que tener en cuenta que existen distintas versiones sobre la apariencia y modo de actuar de este personaje sobrenatural en el Departamento de Nariño.

Algunos elementos que retomo en la historia son la música que hace el Duende y su poder seductor, su vínculo con la naturaleza, las aptitudes mágicas del personaje,  y los regalos que le hace al protagonista. 


La historia

Este libro narra la historia de Hugo, un niño estudioso y aplicado, que pasa sus vacaciones en la casa de sus abuelos campesinos. La estadía de Hugo resulta muy aburrida hasta que conoce a Zamir, un chico misterioso que se le aparece en el campo, junto a una corriente de agua.

Hugo está fascinado con los relatos de Julio Verne, especialmente con Viaje al centro dela Tierra, y desea que alguien entienda sus fantasías y tome en serio sus intereses. Entre Hugo y Zamir se va tejiendo una amistad que los lleva a recorrer lugares secretos y a perderse entre el monte. 

La complicidad con Zamir da satisfacción a los deseos de aventura, descubrimiento y asombro ante lo inexplicable del protagonista. De tal manera que Zamir llega a representar todo aquello que Hugo no puede encontrar en su casa o en el mundo de los adultos. 



Ilustración de José Gregorio Parodi (Zamir, 2017)

Por otra parte, Zamir se desarrolla a finales de los años cincuenta y está contada a manera de diario. 

Primero, escogí esta época como un homenaje a la infancia de mi padre, que transcurrió más o menos por esos años, y por tratarse de una época en que la televisión era un lujo y el campo no estaba demasiado influido por la ciudad. 

Además quería que los personajes estuvieran aislados de todo porque de haber contado con un celular o con Internet los eventos seguramente hubieran ocurrido de manera muy distinta.

Segundo, el recurso del diario permite crear una complicidad con el lector, y representa la oportunidad para desarrollar los pensamientos del protagonista, explorar sus emociones y deseos más profundos.


El recurso del diario se emplea en la narración de Zamir. 
Ilustración de José Gregorio Parodi 

Con respecto al mundo de la historia, ésta se desarrolla en el municipio de La Florida (Nariño), un lugar real que por tradición ha estado asociado a las leyendas del Duende. 

Pero en esta historia también hay parajes fantásticos que están influidos por la geografía local, por ejemplo las cuevas y los ríos que se pueden encontrar en las estribaciones del Volcán Galeras.

En Zamir también está presente la ambiguedad. ¿Lo que nos cuenta el protagonista es cierto? ¿Zamir es o no el Duende? Me gustaría que el lector saque sus propias conclusiones, pero lo que sí puedo decirles es que los temas que se exploran son la complicidad entre dos amigos, una fascinación por lo que es imposible y la satisfacción de un niño solitario de sentirse finalmente entendido. 

A los lectores que les interese Zamir, este libro se puede conseguir en el sitio web de la editorial o en la librería Panamericana.

No duden en escribirme sus comentarios sobre la historia. ¡Qué lo disfruten!

jueves, 31 de marzo de 2016

Escribir un libro álbum y no volverse loco en el intento



Dos Cabezas por Eleonora Guerrero Quijano
Ilustraciones de Michelle López Deksnys

Disponible en Librería Panamericana


Acaba de salir a la luz mi último libro para niños titulado: Dos Cabezas (Editorial Libros & Libros, 2016). 

Dos Cabezas -los talentosos protagonistas de esta historia- llevan su música y alegría hasta los lugares más apartados de la región, como los buenos juglares que son.
Pero tener "dos cabezas" y un solo cuerpo puede llegar a ser un serio inconveniente: las peleas y desacuerdos siempre estarán a la orden del día. Entonces, ¿qué hacer? ¿Separarse será la única salida?

Este es mi primer libro álbum y confieso que fue todo un reto escribirlo, por eso quiero compartir con ustedes lo que aprendí de la experiencia.

En muchos sitios en la web se encuentran tips muy útiles sobre cómo crear o ilustrar libros álbum, pero en la mayoría de los casos hablan de cuando ilustrador y escritor son una misma persona, como Anthony Browne, por mencionar a un autor reconocido. Sin embargo, muchos escritores, que no son ilustradores, desean probar con el libro álbum pero no tienen idea por dónde comenzar.

Quisiera concentrarme en algunas recomendaciones para aquellos que desean escribir un libro álbum.


1. Un libro álbum es conciso 


En este tipo de libros las imágenes ocupan un espacio predominante en la página, y el texto, por lo general, es conciso. Por supuesto que existirán excepciones, pero la narración verbal es ágil y económica. 

Aquí no hay espacio para explayarse en descripciones de personajes o ambientes, ni para desarrollar capítulos como en una novela. La brevedad es una cualidad muy deseable porque la lectura de un libro álbum se hace en una sola sentada, aunque uno pueda volver a él tantas veces como quiera. 

Por estas razones el escritor debe hacer elecciones importantes. Si las descripciones las puede hacer la imagen, entonces hay que eliminarlas. Si la caracterización de los personajes los proporciona la ilustración, no tiene sentido ser muy minucioso. Si yo digo: "Elisa era una niña que siempre usaba bufanda verde y unos anteojos muy gruesos", habría que detenerse a pensar si esto es realmente imprescindible para la historia porque sencillamente la ilustración puede mostrar lo que acabo de decir en catorce palabras. 

Pero si el escritor se empecina en mantener detalles de los podría dar perfecta cuenta la imagen (como la ropa que llevan los personajes), corre el riesgo de aburrir a su lector que se preguntará que para qué le describen tanto si es capaz de verlo por sí mismo. Así que no hay que abusar en descripciones y enfocarse en sólo aquello que  podría comunicar o destacar el texto. 

Por otra parte, hay que darle un margen de acción al ilustrador. Si la historia está escrita con lujo de detalles el ilustrador se sentirá cohibido de proponer cosas, cuando esto es precisamente lo interesante del libro álbum: que pueden surgir direcciones inesperadas y enriquecedoras para la historia. En el caso de Dos Cabezas, la editora y la ilustradora decidieron no revelar cómo era el personaje de cuerpo completo sino hasta el final del libro.







2. Atención a la historia

Hay algunos que piensan que lo importante es la imagen, en cómo se verá el libro, en los colores, forma y papel que tendrá, y aunque las ilustraciones ocupan un lugar preponderante en el libro álbum, las imágenes por sí mismas nunca salvan una mala historia. 

Hay cantidades de libros bellamente ilustrados con historias mediocres, como también hay textos muy buenos, con malas ilustraciones. Que se combinen las dos cosas, texto e imagen, en un equilibrio perfecto depende de muchos factores (incluyendo el trabajo del editor), así que el resultado final no es una responsabilidad que recae únicamente en el escritor. 

Si el escritor y el ilustrador son personas distintas, es el texto el que se concibe primero y el que toma la batuta para guiar la historia. De esta forma, la narración verbal es la semilla del libro y es importante que esté bien construida: que tenga personajes singulares, un principio, un desarrollo y un desenlace satisfactorio, y como en cualquier otra historia, que busque dejar una impresión duradera en sus lectores. 

Escribir un libro álbum no es más fácil que escribir un cuento o cualquier otra pieza narrativa. Tan solo hay que entender que se trabaja con ciertas normas, como la extensión, y que siempre habrá un lector que estará hasta la última página esperando que algo impredecible suceda, que la historia sea memorable y lo deje con ganas de volver a leer el libro unas cuantas veces más. 


3. La prosa


En un texto breve cada palabra cuenta. Algunos autores escriben verdaderos poemas rimados. Otros, eligen una prosa más cercana al cuento tradicional con "había una vez..." En todo caso, la sonoridad del lenguaje, el buen ritmo y la fluidez son elementos claves de la narración porque van llevando al lector de comienzo a fin, como una melodía. 


4. Las ilustraciones: no lo haga usted mismo






He visto trabajos de escritores que se empeñan por hacer las cosas ellos mismos con resultados nefastos para la narración verbal. 

Ilustrar para niños (al igual que escribir) parece muy fácil y hay imágenes que aparentemente podría hacerlas cualquiera. Pero no hay que engañarse: los buenos ilustradores han desarrollado un estilo propio y consistente a lo largo del tiempo, tienen experiencia en "narrar" con imágenes y conocen al dedillo el lenguaje visual. Saben de color, forma, composición, línea, técnicas, caracterización, en fin, de todo el vocabulario que es propio de aquellos que trabajan en el terreno de las artes y de la ilustración. 

Otra recomendación, tampoco ponga a ilustrar a un niño que usted conoce: la sobrina, el primito, su hijo o nieta. Aunque los niños pueden hacer dibujos y pinturas encantadores, la gran mayoría no están dedicados a esto de manera profesional y en consecuencia no dominarán el lenguaje que se necesita para contar una historia con efectividad. Además, un manuscrito que se entrega a un editor, con ilustraciones hechas por niños o por alguien aficionado, da muy mala impresión y le resta interés al texto. 

Aunque de vez en cuando yo hago mis propios mamarrachos para aderezar mis historias o por simple diversión, esto no me convierte en ilustradora profesional. Así que en Dos Cabezas yo escribí el texto y lo ilustró Michelle López Deksnys, artista colombiana con experiencia en libros infantiles. 

Por otra parte, fue mi editora quien orquestó el trabajo final. Hizo intercambios conmigo y con Michelle, y el libro terminó siendo un trabajo conjugado entre escritor, ilustrador y editor. Esto me lleva al siguiente punto: 



5. Olvídese de su visión


Como escritor uno tiene una visión única de cómo se vería su historia. El escritor se imagina con exactitud a sus personajes, el ambiente en que se mueven y cómo va a desenvolverse la trama. Es más, puede visualizar qué sucede en cada página del libro, pero una vez entregado el texto, la historia ya no es de uno, sino también de otros. Y como cada persona es un universo independiente, es imposible que el resultado sea exacto a como se lo imaginaba el escritor. 

En mi mente aún conservo la historia de Dos Cabezas. Para mí es un monstruo que me recuerda a las miniaturas medievales, con una mezcla de los animales desbocados del Guernica de Picasso. Para mí tienen una naturaleza más salvaje y violenta, pero Michelle aportó su propia visión, sensibilidad e interpretación al texto. Sería un error pensar que ella podrá reproducir lo que solo está en mi cabeza. 

Así que mi recomendación es entender que se trata de visiones separadas y de sensibilidades separadas, y que nadie podrá llegar traducir de manera fiel o exacta lo que imagina el escritor. Por estas diferencias, con frecuencia, los escritores se muestran inconformes con lo que hacen los ilustradores, cuando en realidad la ilustración puede ser un aspecto que ellos no controlan al cien por ciento. 

Entonces, así suene un poco doloroso, hay que desprenderse de la propia visión y entregarse con nuevos ojos a la propuesta del ilustrador y del editor (que también introduce cambios en la narración visual). Esto le evitará conflictos al escritor consigo mismo y con el equipo editorial.

6. El envío del manuscrito


Hay que tener en cuenta que los libros álbum, tienen más o menos una extensión de 24 a 42 páginas. De nuevo, siempre habrá excepciones (los libros de Shaun Tan o de Jimmy Liao, son un ejemplo), pero en la industria editorial esta es la extensión promedio para un libro álbum diagramado y con imágenes. 

El número de páginas y el formato del libro (dimensiones, forma y materiales) se define de acuerdo a los costos y líneas de cada editorial. 

En cuanto a extensión del texto, éste puede ser de una página o de seis, eso varía mucho. En Dos Cabezas el texto fue de cuatro páginas a doble espacio, pero una vez ilustrado y diagramado quedó en cuarenta páginas. 

Lo que sí acordamos con mi editora es qué texto iría por cada página, y en la entrega del manuscrito cada cambio de página se señala dejando un espacio en blanco.

Una vez que el manuscrito fue aceptado, hice unas anotaciones en otro documento aclarando cuestiones sobre el mundo de la historia, los personajes y su espacio, a manera de guía, y dejando suficiente margen de acción al ilustrador y al editor. Hay autores que también dentro del mismo manuscrito insertan comentarios sobre la imagen, escribiendo entre corchetes, y por supuesto sin excederse en detalles o recomendaciones. 

7. Epílogo: el libro álbum tiene futuro 


En nuestra industria editorial local hacen falta un mayor número de publicaciones de libros álbum de origen colombiano, y que los editores entiendan cómo se realiza el trabajo del libro álbum (seamos sinceros: no todos los editores saben cómo funcionan este tipo de narraciones). 

Además, el editor debe considerar que el ilustrador y el escritor pueden ser dos figuras completamente separadas. En Estados Unidos y el Reino Unido, por ejemplo, esta distinción es clarísima. Los escritores envían sus manuscritos de libro álbum a evaluación y si la editorial los contrata, es ella la que se encarga de definir el enfoque para el trabajo y quién sería el ilustrador más conveniente. En algunas ocasiones, escritor e ilustrador comparten ideas por intermedio del editor, pero en la mayoría de los casos ni siquiera llegan a conocerse en persona. Tal es el grado de especialización en otros países. 

En Colombia, el futuro del libro álbum se muestra promisorio ya que hay editoriales que le están apostando a este tipo de trabajos y que han sido galardonados con premios internacionales (para enterarse más al respecto, sugiero leer el artículo de Revista Semana publicado en marzo: "La literatura infantil colombiana se abre camino"). Entonces me parece que los escritores no deben renunciar a su sueño de crear un libro álbum y que trabajen sus historias desde lo mejor que saben hacer: escribir.

Son bienvenidos a escribir sus comentarios, preguntas y opiniones sobre el artículo que acaban de leer.  

¡Hasta pronto!


domingo, 20 de marzo de 2016

Cambios en un tiempo de ausencia





Estimados lectores, como ya se habrán dado cuenta, estuve un buen tiempo apartada de la escritura del blog. Asuntos personales y de salud no me permitían actualizarlo con la frecuencia que hubiera querido, así que espero me disculpen por este largo periodo de ausencia.

Ya que ahora soy mamá de una nena de once meses, he tenido que enfrentar las dificultades de conciliar la maternidad con la vida laboral, la escritura, las aficiones personales y la familia. Así que, mientras reorganizo mi vida, espero seguir escribiendo en Armadillos tantas veces como me sea posible. 

Deseo que sepan que a partir de hoy cambiaré el contenido del Blog. 

Antes publicaba noticias, eventos, lanzamientos, concursos y todo tipo de información relacionada con el mundo de la literatura infantil y juvenil, pero ya que estos contenidos requieren de una permanente actualización (tarea que no puedo asumir por falta de tiempo), he decidido centrarme exclusivamente en la escritura de artículos y reseñas que, por supuesto, no tendrán fecha de vencimiento para quienes deseen leerlos. 


Esta decisión también se basa en que son precisamente los artículos, los que han tenido una mejor recepción por parte de los lectores. 

A propósito, los invito a leer (si no los han leído todavía) los tres artículos más consultados del blog:

Agradezco su comprensión, y espero que volvamos a encontrarnos en torno a los buenos libros para niños y jóvenes. 

Un abrazo,

 Eleonora